Nunca, ni muerto

18 de agosto de 2026

Nunca, ni muerto

Nunca, ni muerto

Hoy nos adentraremos en el hebreo original del Génesis para descubrir dos detalles lingüísticos increíbles que cambian nuestra forma de leer las Escrituras, además de algunas conexiones sorprendentes entre palabras hebreas que no te querrás perder.

En primer lugar, en Génesis 1:26, Dios dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen (tselem) y a nuestra semejanza (demut)». Pero si avanzamos hasta Génesis 5:3, después de que el pecado entrara en el mundo, Adán engendró a un hijo a su propia semejanza (demut) y a su imagen (tselem). ¿Te has fijado en la inversión? El orden se ha invertido por completo: una pista estructural de que la humanidad quedó invertida tras la Caída.

En segundo lugar, analizaremos la advertencia de Dios en Génesis 2:16-17: «El día que comas de él, sin duda morirás». En hebreo, las palabras «comer» y «morir» se repiten para indicar una certeza absoluta. Veremos cómo Jesús responde directamente a este énfasis hebreo en Juan 11:25-26, al declarar que quien crea en Él —la Resurrección y la Vida— nunca, en absoluto, morirá.

Jesús dijo: los que tengan oídos para oír, que oigan.

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