La primera profecía de la Biblia | Génesis 3
1 de septiembre de 2026

En Génesis 4, vemos con qué rapidez y con qué fuerza avanza el pecado una vez que entra en el mundo. Analizamos las ofrendas de Caín y Abel y por qué Dios solo aceptó una de ellas. A continuación, desentrañamos la advertencia de Dios en Génesis 4:7: «El pecado acecha a la puerta; su deseo es dominarte, pero tú debes dominarlo». Esas palabras —pecado, deseo, dominar— nos remiten directamente a Génesis 3.
A partir de ahí, seguimos el rastro de las dos líneas que surgen de Génesis 3:15, una divina y otra maldita, y explicamos por qué el asesinato de Abel a manos de Caín es un intento de acabar con la línea buena. Luego, en el versículo 16, Caín se aleja de la presencia del Señor, precisamente lo mismo que le ocurrió a Cristo en la cruz.
Mira cómo termina el capítulo con una nota de esperanza: Seth fue nombrado sucesor de Abel, y los hombres empezaron a invocar el nombre del Señor.